Grande Gara y Grande Squadre

¡¡¡Qué gran fin de semana!!! No se me va a borrar de la memoria la gran experiencia que he vivido este pasado fin de semana en Italia dentro del equipo CDC Sport.
Como ya sabéis, desde CDC Sport contactaron conmigo para formar parte de su equipo en la famosa carrera de 24 horas 24 ore di feltre. Desde el principio sabía que sería una experiencia alucinante, pero ha sido algo mucho más grande. Estaba esperando a que la organización colgara las fotos pero no puedo aguantar más sin contaros el viaje.

A primerísima hora de la mañana, me reunía en el aeropuerto con otros dos componentes del equipo, con los que viajaría hasta el pequeño pueblo de Feltre donde se realiza la carrera. Tras el vuelo, nos esperaban más de 3 horas de coche desde Milán hasta los pies de los Dolomitas, un entorno inmejorable donde practicar ciclismo.

En el hotel ya había algún componente más del equipo, y como vamos ya con el tiempo un poco justo, montamos las bicicletas corriendo para poder rodar un poco por el circuito antes de que comience la carrera, porque apenas quedan unas pocas horas.

Sobre las 20h, por fín estamos los 12 corredores en el circuito y nuestro director de equipo Paco Bellver y nuestro mánager Toni Palanca nos dan las instrucciones de la táctica a seguir durante la carrera. Los 12 componentes estamos divididos en grupos de 3, y cada grupo de 3 correrá durante 3 horas haciendo relevos de 20 minutos. Parece de chiste que un corredor de carreras de ultrafondo de bici de montaña vaya a participar en una carrera de carretera en periodos de 20 minutos, pero me gusta probar de todo y he entrenado para intentar desentonar. A mi me toca en el grupo que corre de 00 a 3 de la mañana y de 12 a 15 del sábado.

Antes de la salida ya se nota que no es una carrera más, y que Italia se vuelca en eventos como este. Una gran exhibición de grupos medievales desfilan por la recta de meta a golpe de tambor y bailando con banderas. Los corredores que harán el primer relevo ya están colocados en la salida, y delante suyo, un flamante Lamborgini que también dará su espectáculo.

Viendo los corredores que pasean por el paddock se ve que vamos a encontrar mucho nivel y se notó en la salida. Tras el Lamborgini atronando a toda pastilla, pasan ya los corredores y desde el primer metro suben la recta principal al ritmo al que se esprinta en una etapa de la vuelta, esto ya ha empezado y promete ser muy, muy rápido.

Empiezan los primeros relevos de nuestro equipo y todos confirman lo que se ve desde fuera, es una carrera rapidísima, moverse en el grupo cabecero exige una velocidad endiablada, y con el paso de los minutos las piernas se vuelven duras como rocas pero es muy divertido. Yo sigo pensando que me falta velocidad para moverme con expertos de carretera, pero estoy aquí para dar el 110%.

Por fin nos toca a nuestro grupo, ya ha caído la noche y empieza a refrescar. Soy el último en salir de mi grupo de 3. Mientras caliento, llega con la cara desencajada el primer miembro de mi grupo de 3. Casi vomita del esfuerzo. Me comenta que es durísimo moverse a la velocidad a la que gira la gente y que no ha podido seguir a nadie, tan sólo ir a su ritmo. Lo que me espera…

Me coloco ya en el box donde se realizan los cambios esperando la señal con la que mi compañero Ambrós me indique que es su última vuelta. Parece sencillo, pero el maillote que nos han dado no es especialmente llamativo y distinguirlo dentro de un pelotón a toda velocidad no es fácil, pero le veo y me preparo para salir pitando en cuanto vea que se acerque de nuevo al arco de meta. De todas formas, nuestro director Paco Bellver está al otro lado de la pista con el megáfono para avisarme por si acaso.

Por fín veo a Ambrós y me pongo en marcha. La táctica que nos han explicado es sencilla, no ir sólo, si no sales en un grupo rodar tranquilo hasta que te coja un pelotón y luego aguantarlo todo lo que puedas. Con esas indicaciones y con los consejos de mis compañeros de no empezar demasiado fuerte, salgo medianamente tranquilo a esperar que me alcance un pelotón.

No tarda en llegar y comienza el show… Aguanto 4 vueltas rodando en el grupo y alucino el nivel de los corredores y la carrera. La subida de la recta de meta, con un porcentaje en torno 8%, la hacemos a 30 km/h. las curvas de bajada son un sálvese quien pueda en el que no debes quedarte atrás porque tras la última curva, una larguísima recta en horizontal hace que la cabeza tire de forma endiablada y se forme un efecto látigo que te hace ir con el gancho y las pulsaciones a tope a 50 km/h. Cuando consigues llegar a mitad del grupo, llega el famoso pavé, donde la bici vibra como nunca lo has visto y hace que no tengas todo el control sobre ella, pero no puedes perder rueda porque llega de nuevo el arco de meta y con él la subida… de nuevo a 30 por hora. ¡Una locura!

Tras 4 vueltas, mis piernas ya no aguantaron más sprints ni ataques y me descolgué para esperar otro grupo más lento. Agoto en él mis últimos minutos, aviso a mi relevo que voy a cambiar y termino mis primeros 20 minutos haciendo 6 vueltas. No sé cómo lo he hecho pero cuando veo que he hecho una media de 36,5 km/h me parece un grandísimo trabajo. Entrenando apenas llegaba a medias de 35. Además me lo he pasado muy bien.

El segundo sting me salió mejor aún, ya conocía mejor la dinámica de carrera, estaba más caliente y saqué otras 6 vueltas con una media de más de 37 km/h. Ahora he disfrutado muchísimo. Cogí el grupo bueno desde el principio y disfruté desde dentro sufriendo esos ataques que habitualmente sólo ves por la tele. Por desgracia, en mi último relevo ya pesaban las piernas y bajé un poco el ritmo, pero aún así di el 110%.

Son las 4 de la mañana, ya están en marcha los componentes del siguiente grupo y hay que descansar lo que se pueda antes de volver a ponerse en marcha a las 12 del sábado. Vuelta al hotel, ducha e intentar coger el sueño, que no es fácil cuando poco antes estabas a más de 180 pulsaciones.

La mañana del sábado nos levantamos con la buena noticia de que por la noche hemos adelantado algunos puestos y ya estamos dentro del objetivo de los 30 primeros, parece que no lo hicimos nada mal y eso nos anima mucho. Vamos al circuito a desayunar a la carpa de Castelli donde tenemos trato preferente gracias a CDC y nos dan todo aquello que necesitemos.

Nuestro segundo turno estaría marcado por un calor sofocante, rodando no se nota mucho, pero mientras esperas el momento de salir te sube mucho la temperatura. A mis dos compañeros les pasó factura el esfuerzo de la noche anterior y no estaban muy contentos con su ritmo, yo sin embargo de nuevo conseguí un relevo a una media por encima de 37 km/h otro por encima de 36 y el último si se me hizo duro y bajé hasta 34.

Terminaba mi participación y me dejaba una sonrisa que me dura ya varios días, pero no terminaba mi actuación en la carrera, pues hay que animar al resto de compañeros. Así que Ambrós y yo nos equipamos con megáfono y bocina y nos disponemos a dar la nota. Al principio sólo animábamos a los nuestros, pero enseguida te dejas llevar por el ambiente festivo y animas a todo el mundo sacando a relucir tu amplísimo repertorio de 4 palabras en italiano. Todos ríen, agradecen los ánimos y poco a poco se va acercando el final de la carrera.

Las últimas vueltas son espectaculares. Aunque la general ya está sentenciada, el grupo cabecero endurece la carrera vuelta tras vuelta y se convierte en un espectáculo verles pasar. Por otro lado, los corredores de categoría individual, que no pueden disimular el sufrimiento de las 24 horas sobre la bici, empiezan a tocar con la punta de los dedos la hazaña y cada vuelta es una celebración. El público entrega cerveza a quienes aún están corriendo, los aplausos apenas te dejan oír las palabras, todos sacan el brazo para chocar con los corredores… Un auténtico espectáculo, una fiesta del ciclismo.

Finalmente no conseguimos nuestro objetivo de entrar entre los 30 primeros por un error en un cambio a última hora que nos hizo perder 2 o 3 vueltas, pero todos acabamos muy contentos. Ha sido una experiencia alucinante, incluso para los más expertos del equipo. En mi caso me llevo un cúmulo de sensaciones que nunca había tenido, rodar en un pelotón a velocidades de profesional, tener que defenderme de ataques, aprender a coger los huecos buenos dentro del pelotón… Además desde Castelli y CDC nos han tratado como auténticos profesionales, han cuidado de nosotros perfectamente y no han dejado nada sin atar. Todo estaba perfecto.

Tras esta experiencia me han entrado ganas de participar en alguna marcha de carretera, he visto que me puedo defender dignamente y seguramente probaré algún día.

Por lo demás, dar unas más que sinceras GRACIAS a CDC Sport por contar conmigo para esta experiencia tan maravillosa. Y daros las gracias a vosotros porque me habéis seguido y animado minuto a minuto.

Este próximo fin de semana es el Campeonato de Madrid de MTB, así que también tocará un buen calentón que os contaré por supuesto desde aquí.

Muchas gracias por estar ahí!!!

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